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JUZGAR A OTROS

Publicado por UniRiqueza | Publicado en Autoayuda, Crecimiento Personal, Prosperidad | Publicado el 09-09-2010 | Leído 2.353 veces

200548106-001“Había un hombre que tenía cuatro hijos. Como parte de su educación él quería que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y a las cosas con la ligereza con la que solían hacerlo.

Entonces, decidió enviar a cada uno de ellos, por turnos, a ver un árbol de manzano que estaba sembrado bastante lejos de su casa.

En su país había estaciones, así que al primer hijo lo envió en invierno; al segundo, en primavera; al tercero, en verano, y al cuarto en otoño.

Cuando todos habían ido y regresado, el padre los llamó y les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo dijo que el árbol era horrible, lucía sin hojas y estaba retorcido, le pareció seco y sin vida.

El segundo sostuvo que no era así, que el árbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoños que prometían nuevas ramas y flores.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo con ninguno de los dos, y dijo que el árbol estaba cargado de flores que emanaban un aroma muy dulce y que era el árbol más hermoso que jamás había visto.

Pero, el último de los hijos, dijo que el árbol era diferente a como lo habían descrito sus hermanos, estaba cargado de manzanas maduras, completamente lleno de vida y bienestar.

Entonces el padre les explicó que todos tenían razón, porque ellos sólo habían visto parcialmente la vida del árbol.

Y añadió que por eso no se podía juzgar a una persona, si tan sólo se le había conocido en una de sus estaciones.”

Es sorprendente observar la ligereza con la que algunas personas juzgan a los demás, sin darse cuenta de que con sus comentarios, actitudes y comportamiento, ofenden, lastiman y dificultan su relación con ellas.

Lamentablemente, en la mayoría de los casos, esos comentarios negativos, que se hacen sin ninguna responsabilidad, hablando por hablar, terminan afectando y dañando la imagen, la dignidad y hasta la estabilidad de las personas.

Si estuviéramos conscientes de las consecuencias de lo que decimos en el momento en que nos dejamos llevar por la emoción, seguramente pensaríamos antes de hacerlo y verificaríamos la veracidad de la información que supuestamente tenemos.

Un primer contacto no necesariamente nos muestra quién es realmente esa persona.

Recordemos que, muchas veces, nosotros mismos nos escondemos detrás de diferentes máscaras para proteger nuestra privacidad o debilidades, reservándonos para el momento cuando, habiendo comprobado la autenticidad de quienes acabamos de conocer, podamos mostrarnos tal cual somos.

Cuando juzgamos desde afuera el comportamiento de otros, cerramos nuestro corazón y olvidamos ponernos en su lugar para saber qué sienten, qué piensan, pues sólo así podremos comprender mejor sus actitudes.

Claves para tener más empatía con los demás.

Evita juzgar a los demás.

No te dejes condicionar por la primera impresión, tenemos que revisar nuestros prejuicios sobre lo que está bien o mal. Esto nos proporcionará paz mental y la objetividad para ver lo que es real.

Colócate en el lugar del otro.

En lugar de hacer juicios sobre el comportamiento, la elección o la actitud de otra persona, pregúntate: ¿Qué habría hecho yo en su lugar y en las mismas condiciones? Criticar el trabajo que hacen otros es muy fácil, pero pensar en lo que haríamos nosotros en su lugar nos ubica en una perspectiva diferente.

Conoce todas las versiones antes de juzgar.

Tú sabes que en un mismo lugar, tres personas, ante un mismo hecho, tienen una reacción y una interpretación totalmente diferentes, que depende de la formación y de las creencias que cada uno tenga. Por eso es importante, antes de emitir un juicio, ser testigo de primera mano, y si no, consultar diferentes fuentes para formarnos una opinión lo más veraz posible.

Trabaja en la comprensión.

Cuando te des cuenta de que una vez más hiciste un juicio de valor sobre alguien, pregúntate: ¿por qué lo hiciste?, ¿cómo te sientes?, ¿puedes aportar algo con ese comentario a la persona implicada en él? Tal vez aprendas algo de la otra persona y de la situación que enfrenta.

Haz tus comentarios sin juzgar.

Es importante aprender a observar sin emitir juicio alguno, como describiendo la situación. Esto te ayudará a ser más objetivo al momento de compartir tus observaciones.

No seas juez de ti mismo.

Si quieres cambiar tu actitud, evita criticarte duramente cuando te descubras haciéndolo, pues si lo haces, te será más difícil dejar ese hábito tan negativo. Comienza por aceptarte a ti mismo y darte la oportunidad de aprender y cambiar.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

Fuente: www.maytte.com Maytte Sepulveda. Escritora, comunicadora social venezolana y facilitadora de seminarios de mejoramiento personal y profesional. Nombrada Embajadora de la Paz ante las Naciones Unidas en el World Peace Initiative of Women celebrado en Ginebra Suiza en noviembre de 2002.

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